domingo, 15 de marzo de 2009

EL FLOW


Csikszentmihalyi (1998) define el flow como un estado de conciencia que comienza a enfocar la atención en una meta clara y definida, donde la persona se siente envuelta, concentrada, absorbida por la tarea y las horas pasan casi sin notarlo. Este estado placentero, según el autor, puede ser controlado poniéndose retos o desafíos –tareas que no son muy difíciles ni muy simples para las propias habilidades. Y con estas metas, se aprende a ordenar la información que entra conscientemente y mejorar la propia calidad de vida. La falta de emoción y de cualquier tipo de conciencia parece ser la clave de la fluidez. Csikszentmihalyi (1998) afirma que la intensidad del flow varía dependiendo de la persona y la actividad realizada, es decir de la percepción subjetiva que tenga el individuo sobre el desafío que implica la actividad y la percepción subjetiva que tenga sobre las herramientas para llevarla a cabo, es decir, sus habilidades.
Entonces, se podría pensar que cualquier individuo puede encontrar el flow en casi cualquier actividad laboral. De la misma forma que cualquier actividad laboral puede llegar a aburrir o crear ansiedad si los niveles de desafío y habilidades no logran mantener un equilibrio dinámico. Este balance parece ser intrínsecamente frágil y si el desafío comienza a exceder a las propias capacidades, se genera ansiedad. Si por el contrario, las capacidades exceden a la tarea, la persona primero se relaja y luego se aburre. En este punto, la atención juega un papel muy importante. La apatía, aburrimiento y ansiedad así como el flow dependen de cuánta atención se esté prestando en determinado momento. En el aburrimiento y sobre todo en la apatía, el bajo nivel de desafío en relación a las habilidades hace que la atención decaiga. Por el contrario, en la ansiedad el nivel de desafío percibido excede las habilidades. Particularmente en contextos de motivación externa la atención cambia por momentos, lo que impide un compromiso con la actividad. Experimentar ansiedad o aburrimiento hace que la persona, en el mejor de los casos, ajuste su nivel de capacidad o desafío para volver al estado de flow. Así se podría situar al flow en medio de un continuo entre ansiedad y aburrimiento

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